blog.anxorial.com

Camino Inca.

por Anxo Rial el 23/Mayo/2010. Clasificado en Fotos, Montaña, Viajes

Estoy lleno de polvo y tengo calor. Por si fuera poco, me duele la espalda, la tengo dolorida de estar tanto tiempo colgado del arnés, con el taladro y todos los aparejos que utilizo para abrir nuevas vías de escalada. Pero esta nueva ruta esta terminada, lista para subir y va a ser dura. Ahora toca descansar, una naranja es ahora mismo mi mayor recompensa, esta fresquita y sabe a gloria.

Equipando " Camino Inca"

Me refugio a la sombra de la roca, hace calor aquí en León a pesar de estar a finales de mayo. Mientras me escondo del sol  contemplo esta nueva hilera de chapas brillantes. Si ya se que solo es una piedra, pero para mi, que me gusta leer la roca, significa algo más, aúna esfuerzo e ilusión y ahora solo falta ponerle un nombre, bautizarla y creedme, a veces las musas no me asisten para tal simple ejercicio. Aquí tras la gran roca, se esta bien, mis pensamientos deambulan por las cumbres cercanas y relajado pienso en lo alejado que estaba de este lugar hace solo unas semanas, cuando, también con el sol sobre mi cabeza comenzaba el trekking que en cuatro jornadas me llevaría al Machu Picchu, en Perú.

Machu Pichu, al amanecer.

Los Incas construyeron una elaborada red de rutas y caminos a lo largo de más de cuatro mil kilómetros para controlar su imperio, hasta que los españoles, dirigidos por Francisco Pizarro derrotaron en 1533 las últimas resistencias de esta civilización. Ahora estoy aquí, en Perú, dispuesto a conocer un poco más los misterios de los Incas. Sí, el sol aprieta cuando comienzo a caminar a la orilla del río Urubamba, por delante me esperan tan solo cuarenta y ocho kilómetros hasta mi destino final, pero esta ruta es un constante curva de nivel, una sierra de constantes subidas y bajadas, una  prueba para las piernas y la resistencia, además en ese lugar la altitud y la falta de aire es traicionera con el organismo, hay que tomárselo con calma y aclimatar si no quiero tener problemas. Poco a poco gano altura y la estela plateada del río va quedando reducida a un simple trazo en el fondo del valle. A media tarde llego al primer campamento Wayllabamba. Al llegar los sherpa tienen la tienda lista y el té caliente, un autentico lujo para el lugar en donde me encuentro. Bueno, no estoy acostumbrado a que nadie lleve parte de mi mochila, pero aquí es obligatorio la contratación de porteadores y guía, el Camino Inca es transitado por miles de personas al año, los controles son rigurosos y el cupo de caminantes diario también. Esta es una manera de industria para los porteadores locales, una dura y pesada forma de sobrevivir en este país.

Asentamiento.

La segunda etapa, comienza después de un estupendo desayuno. La parte negativa la ponen los papeleos y la burocracia de los funcionarios que se estorban en los controles. Pero, afortunadamente cuando uno esta arropado por este escenario, cualquier contratiempo se diluye rápidamente en la memoria, de nuevo me entrego a las maravillas del camino, que ganando altura de forma precipitada zigzaguea entre la vegetación, robándome el aliento a cada paso. Esta es la etapa mas dura del camino, una larga cuesta de 1.200 metros de desnivel que me deposita en los 4.200 metros del monte Warmiwañuscca. Necesito, parar, no solo para retomar aire, sino, para contemplar el camino que acabo de dejar atrás, el paisaje y la nieve, pues el paso esta nevado. Los porteadores, casi descalzos, caminan cargados sobre el frío manto blanco, veo mis pies y me siento incomodo, casi culpable por tener unas buenas botas. Es hora de continuar,  me espera una larga y penosa bajada sobre prehistóricos escalones desiguales, que destrozan las rodillas hasta el próximo campamento, Pacaymayo esta en el fondo del valle, al lado de un pequeño arroyo. Los últimos rayos de sol tiñen las cumbres más altas, el día se termina y caigo rendido por el cansancio y la altitud, tan solo distingo entre sueños que llueve, lo que apacigua aun más mi espíritu.

Ajustes incomprensibles.

A medida que avanzo el camino cambia de pavimento, de la tierra a las piedras y escalones escrupulosamente asentados, de la densa vegetación y la niebla del bosque nublado, a las vistas de los brillantes glaciares de Nevada Verónica y todo salpicado de antiguos asentamientos incas que acentúan todavía más el misterio de esta civilización. Ahora estoy en uno de los campamentos más privilegiados de todo el camino, en Wiñaywayna, las vistas de los nevados son espectaculares, el lugar es tan escarpado, que parece que estoy en un verdadero balcón. Pero no puedo quedarme, el guía dice que es mejor continuar, ganaremos tiempo para la etapa del día siguiente, lastima, amanecer aquí debe ser mágico.

 La ultima jornada, me despiertan temprano, las tres de la madrugada son horas inciertas para mi, horas en las que dudo que los caminos estén puestos. Pero, es la hora justa, la planeada llegar a Intipunku, la Puerta del Sol. Camino varias horas en la oscuridad por un camino incierto, solo alumbrado por la luz de mi frontal, hasta un último tramo de empinadísimos escalones. Al final de la escalinata se encuentra la rectangular Puerta del Sol, desde este lugar asisto a un espectáculo único, irrepetible. La bruma se disipa, las montañas enseñan sus cumbres y la ciudad perdida de Machu Pichu recibe los primeros rayos de sol. Me resulta difícil moverme, aquí me paso largo rato, contemplando el amanecer, los cambios de color y pensando que sentiría el arqueólogo americano Hiram Bingham, cuando en 1911 descubrió este lugar, creyendo que había encontrado Vilcabamba, la ciudad de la resistencia, donde los Incas plantaron cara a los españoles.

Ciudad Inca de Machu Pichu

Solo me queda descender lentamente desde aquí hasta el corazón de la cuidad. Me pierdo entre los asentamientos de muros incomprensiblemente ajustados, donde no entra un alfiler entre sus piedras. Prefiero no buscar explicaciones a cosas incomprensibles para mí, me dejo llevar a través de sus pasadizos, sus altares, o el poste “donde se amarra el sol”. Todavía estoy dispuesto a un último esfuerzo, desde el cerro Huayna Picchu hay unas vistas excelentes de Machu Picchu, veo la ciudad inca desde las alturas, la observo con parsimonia, sin prisa, grabándola en el baúl de los recuerdos para recuperar más adelante estas vivencias, presiento que tardare en volver a este lugar. Un ultimo vistazo, antes de descender por una polvorienta pista a Aguas Calientes, el poblado donde la especulación ha dado al traste con la magia del lugar y lo único bonito que queda es su nombre. Desde este núcleo turístico, tomo un tren a Cuzco, un tren de los de antes, incomodo y lento, pero mágico, fantástico y diferente.

Vistas desde Huayna Picchu

Esta noche dormiré bien, soñando todavía con Perú, con las montañas, la niebla y la selva, mañana escribiré el nombre a la nueva ruta de escalada, será mi “Camino Inca”.

 

Anxo  Rial.

 

 


4 Comentarios a este artículo

  • Microbio

    Vaya,cuantos lugares recorridos,cuantas cosas vividas…Mas que un hombre pareces un aguila real, que va sobrevolanado, lugares preciosos. Que envidia mas sana.

  • lalka

    que cuento mas bonito y que lugar mas increible! :)

  • Angelonero

    Querido maestro: quizás nunca recupere las fuerzas para subir uno de esos caminos que lee usted entre la roca, pero agradezco a los cielos, se esconda o no algún ser superior en ellos, el haber tenido la infinita suerte de que en mejores tiempos los hubiera compartido conmigo. Tampoco sé si tendré algún día la oportunidad de entrar a Machu Pichu por la Puerta del Sol, o de disfrutar de alguno de los paraísos que tiene a bien compartir en forma de imágenes y palabras con sus discípulos. Pero, al fin y al cabo, todos tenemos un puñado de “Caminos Incas” en nuestro imaginario particular, a los que viajar, si no es posible de otra forma, en nuestros sueños. Gracias por ayudarme a soñar.

  • iria

    La idea de taladrar la roca no me parece tan bucólica como a tí, pero la opción de ver el amenecer en el Machu Pichu… Levantarse tan temprano te dió la oportunidad de conocer esa montaña de noche, pocos lo harán, estoy segura.
    Bicos.

Deja un comentario

¿Buscas algo?

Utiliza el siguiente formulario para buscar en el blog:

¿No encuentras lo que estás buscando? ¡Pon un comentario en el post o contacta con nosotros para que podamos ayudarte!