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El coleccionista de musgo.

por Anxo Rial el 28/Febrero/2010. Clasificado en Fotos, Montaña

Llueve, últimamente solo llueve. A través de mi ventana, las gotas resbalan a borbotones, no es una lluvia romántica, sino torrencial, violenta y cansina. Hace mucho que llueve en el país de la lluvia, y los ánimos están ya en horas bajas. Los seres humanos necesitamos el sol, la luz y el calorcito.

Niebla en el bosque.

Miro al cielo y solo veo nubes ennegrecidas, los partes meteorológicos tampoco dicen gran cosa, no veo mejoría y eso que cierro fuertemente los ojos, como cuando era niño y pensaba que con hacer ese gesto y desearlo mucho, mucho, los deseos se cumplían. Esta vez no. Como no quiero darle mas vueltas a este estado de humedad permanente, me voy. Salgo de casa y decido unirme a mi adversario, la lluvia. Me voy a visitar el que en su día fue el primer parque Natural de Galicia, el espacio natural del Monte Aloia ya fue creado en 1978, cuando este tipo de espacios no estaban de moda.

Este precioso enclave engloba varios montes paralelos a la costa gallega, es el punto más alto de la escarpada Sierra del Galiñeiro. Nace aquí la cabecera del río Louro, afluente del Miño. No es un monte muy alto, pero sus 629 mts. en la cumbre de San Xiao atrapan las nieblas que entran directamente del atlántico, creando un clima especialmente húmedo. He tenido suerte y el lugar está tal y como me lo había imaginado, el agua mana por cada poro del monte y una niebla densa me atrapa nada mas llegar. Un panorama ideal para dejar escapar de mi imaginación esas pequeñas fantasías. Las libero para que se mezclen con las sombras del bosque. Tal vez todas estas confabulaciones tengan mucho que ver con las leyendas de Galicia, pero en las proximidades de la ermita de San Xiao, no sería difícil, en otros tiempos y con estas mismas condiciones, avistar una comitiva de a Santa Compaña. Por cierto la vetusta capilla fue construida en 1713, sobre los restos de un antiguo templo románico. A través de la niebla y hacia la parte mas alta del monte se divisan varias cruces, es un vía crucis que culmina en le mirador de la gran Cruz, finalizado en 1910. En un día despejado, desde la gran Cruz es fácil divisar a vista de pájaro la  monumental ciudad de Tui. Mas allá, y tras cruzar el río Miño y su estuario, las fronterizas tierras del vecino Portugal.

Cuando camino bajo el cobijo del gran haya, sus ramas me cuentas que este maravilloso paraje no seria posible, sin la constancia de un visionario, un hombre que su amor por los árboles llevo hace ya muchos años a convertir el yermo paisaje de este monte en un inmenso vivero forestal. Rafael Areses Vidal, puso en marcha en 1910 una repoblación masiva de varias especies, algunas importadas del lejano Japón, en principio para conmemorar un día especial del árbol en la ciudad de Tui.

Via Crucis

Hoy muchos años después ya casi nadie se acuerda de esos comienzos del parque, pero los dirigentes y coordinadores de este espacio natural, lo tienen todo previsto y recuerdan en la casa del guardabosques, a través de una exposición permanente, la historia, la flora y la fauna que encontramos por aquí. De verdad que la tosca casa del guardabosques merece una visita por su curiosa construcción.

Coleccionista de musgo

Poco a poco la falta de luz me indica que ya falta poco para el anochecer, yo disfruto del paseo entre la pertinaz lluvia, pero esta atmósfera tan etérea y misteriosa me reconforta. Los pequeños cauces van completamente rebosantes del agua, todo esta mojado y el musgo, verde e hinchado crece en todas las sombras del bosque. Ya no me preocupa habitar en el país de la lluvia, sin darme cuenta me he convertido en un coleccionista de musgo.

Anxo Rial.


3 Comentarios a este artículo

  • dadaq

    Bruscamente la tarde se ha aclarado
    Porque ya cae la lluvia minuciosa.
    Cae o cayó. La lluvia es una cosa
    Que sin duda sucede en el pasado.

    Quien la oye caer ha recobrado
    El tiempo en que la suerte venturosa
    Le reveló una flor llamada rosa
    Y el curioso color del colorado.

    Esta lluvia que ciega los cristales
    Alegrará en perdidos arrabales
    Las negras uvas de una parra en cierto

    Patio que ya no existe. La mojada
    Tarde me trae la voz, la voz deseada,
    De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
    {Jorge Luis Borges}

  • mika

    las historias que cuentas y la manera en la que lo haces nos traslada al otro mundo, magico y misterioso.. me encanta y quiero mas! :)

  • cefergo

    Bonito lugar, bonitas fotos y precioso relato….
    No se, pero la verdad, es que me gusta todo.
    Saludos

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